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LA HERENCIA PSICOLÓGICA: CONDICIONAMIENTOS, TENDENCIAS INNATAS Y SIMETRÍAS COGNITIVAS (hábitos Y Habilidades)

Las respuestas comportamentales son de tres clases: asociadas a los condicionamientos, a las tendencias innatas y a las simetrías cognitivas, estas últimas se expresan como hábitos o habilidades.

Los condicionamientos determinan respuestas individuales y colectivas donde la persona no tiene ningún tipo de control, ni consciencia, razón por la cual es imposible dirigirlos ni controlarlos; sin embargo, los condicionamientos le impulsan a la acción, a la experiencia, etcétera.

Los condicionamientos se clasifican como impulsos instintivos, inconscientes, e involuntarios, e influyen en la respuesta comportamental personal. Entre otras, conforma aquellas circunstancias que llevan a la supervivencia, a dar vida y orden a un sistema fisiológico autónomo, a la perpetuidad de la identidad propia o grupal, y conforman el impulso al Amor o al Saber.

Las tendencias innatas, son aquellos impulsos comportamentales potenciales que se activan en el momento de nacer y vienen determinados por variados condicionamientos. Las tendencias innatas se expresarán a lo largo de la vida y tienen que ver con la herencia física y psicológica individual y/o grupal. Así como nacemos con un tipo de fisionomía específica (color de pelo, ojos, piel, etcétera), de igual manera las tendencias físicas y psicológicas vienen definidas por herencia.

Por último, las simetrías cognitivas son las múltiples expresiones de una misma tendencia innata y pueden manifestarse ya sea como hábito o habilidad. La misma tendencia innata a veces se expresa como hábito y a veces como habilidad, como he comentado siempre, dependiendo que la respuesta lleve implícita la presencia del «sentido protagónico» o no. Ejemplo de esto son los gustos, formas de sentir, de comunicarse, de actuar, etcétera.

Diría que la razón de nuestra existencia viene esencialmente condicionada por dos impulsos, el de la búsqueda de la integración a través del amor y la búsqueda del saber como factor que nos saca del océano de la ignorancia. Podríamos decir que estas dos fuerzas, el amor y el saber van dirigiendo nuestra voluntad aunque no seamos conscientes de ello.

En cada individuo/a, estos dos condicionamientos esenciales, el amor y el saber, se actualizan en el momento del nacimiento de manera personal, dependiendo de las tendencias innatas que cada quien traiga, expresándose en innumerables simetrías comportamentales, ya sean como hábito o habilidad.

El impulso al amor puede llevar a que la persona sea cariñosa en su comunicación, dulce en el tacto, protectora, servicial, artista, etcétera pero también llega a ser violenta, agresiva, dura y demás cualidades.

A su vez, el impulso al saber llevará a la curiosidad, a la investigación, al análisis, la reflexión y también, a la intolerancia, hipocresía, fanatismo, etcétera.

Sea cual sea la expresión, la propuesta de Educación para una Atención Eficiente siempre va encaminada a que la persona viva libre transformando el hábito en habilidad y de allí logre la multihabilidad.

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