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SABER Y SUFRIR

El otro día, en una de las presentaciones de las Unidades Pedagógicas en Donostia, alguien preguntó sobre cómo influye la atención eficiente en la gestión de emociones como el miedo, la angustia, la tristeza, etcétera.

Quiero aclarar de nuevo que el modelo cognitivo presentado no tiene como prioridad investigar, catalogar o categorizar las emociones, sino que lo que plantea es conocer el mundo desde las Habilidades Innatas o desde un tipo de Atención especial de la cual deriva de manera natural una correcta gestión emocional.

El nivel de Atención que buscamos no es cualquiera, ya que no todos los niveles producen el mismo aprendizaje. Por ejemplo, quien está en el cine viendo una película y se distrae, va a Babia o fantasea, no se entera tanto de lo que ocurre en la peli como aquella persona que permanece Concentrada continuamente.

Por lo tanto, el tipo de Atención que nos interesa es aquel que parte como mínimo, desde el estado de Concentración.

¿Alguna vez alguien os ha hablado del estado de Concentración y sus características?

Yo hasta que no conocí la filosofía advaîta y las enseñanzas de Sesha ignoraba que la Atención y la Concentración fueran actividades tan trascendentales, tan terapéuticas.

Desde la infancia y hasta la adolescencia fui peregrinando por diferentes profesionales de la psiquiatría y la psicología en busca de terapia que ayudara a paliar ciertos dolores psicológicos y ninguno de ellos me ayudó en profundidad.

Sin embargo, a los 17 años empecé un trabajo personal en dinámicas de grupo que tenían como base los lineamientos del vedanta advaîta.

Aquellas sesiones se impartían a través de juegos y actividades varias como la práctica meditativa, el rol-playing, la reflexión, etcétera. La verdad, experimenté instantes tan intensos y duros que más de una vez me planteé salir corriendo. Aún así, alguna certeza y comprensión establecida en mi interior hizo que perseverara en aquel sendero de búsqueda interior.

Pasados los años, (¡casi 20 ya!) echo la vista hacia aquella época y me doy cuenta de que, lo que construyó mi mundo interior e hizo que madurara, no fueron solamente los desgarradores llantos que allí surgieron, ni la toma de consciencia del origen de mi dolor, ni indagar en la naturaleza de las heridas y llagas abiertas. Lo que verdaderamente me hizo crecer fueron las comprensiones y certezas que se forjaron en estados de presente, de pura atención eficiente y de reencuentro con mis Habilidades Innatas.

Recurramos entonces a la típica pregunta: ¿hay alguien que en el instante de absoluta Concentración (por ejemplo, leyendo un libro, bailando, etcétera) pueda estar triste, deprimida, ansiosa, etcétera?

La respuesta claramente es NO.

La conclusión entonces es que mientras se está en Concentración, toda inquietud desaparece, con lo cual, lo más práctico, lo más terapéutico finalmente es instaurar en la vida un modelo cognitivo coherente que ayude a romper el encadenamiento con el dolor y el sufrimiento.

Esta entrada tiene 4 comentarios
  1. Has descrito con claridad y veracidad mi propia experiencia.
    Nada me sanó tanto como las comprensiones que se forjaron a través de responder a la Vida mediante mis habilidades y, por lo tanto, con Atención Eficiente.
    Magnífico artículo
    Felicidades!!!

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