Según el modelo Advaîta dichas prácticas de Mindfulness son prácticas meditativas externas. La práctica meditativa externa es aquella que se vale de la intermediación de los sentidos físicos para depositar la atención fuera, en los objetos de percepción. En el caso, por ejemplo, de poner atención a la respiración o al cuerpo, nos valemos del sentido del tacto.
Hay otro tipo de práctica, a la que el Advaîta llama práctica interna, en la que los sentidos físicos se desconectan y la Atención se deposita en el Mundo Interior. De lo que se trata es de situar la Atención en el espacio que existe entre un pensamiento que muere y antes de que nazca el siguiente. Este espacio, si somos capaces de situarnos en él de manera continua impidiendo que afloren en la mente pensamientos o contenidos mentales de cualquier tipo, deriva en una experiencia a la que llamamos vacuidad. Vacuidad es un espacio libre de contenidos mentales en el que la mente alcanza un estado de quietud y de silencio que es, al mismo tiempo, exquisitamente vivo e intenso. La práctica del Mindfulness debería llevar a los alumnos a experimentar este vacío.