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LA “RECTA ACCIÓN” COMO VÍA HACIA LA LIBERTAD

Una idea últimamente me ronda sin parar: “la acción no tiene categorías”. Este es un axioma que creo define claramente la naturaleza de la acción desde el punto de vista del modelo cognitivo que plantea Sesha.

Este modelo que se propone es la sistematización y acercamiento al lenguaje occidental de una de las más complejas filosofías que ha dado Oriente, la denominada vedanta advaîta. Aunque compleja en sus expresiones es una de las filosofías más elegantes e inteligentes que existen; pocas personas la conocen a profundidad.

Dentro de la tradición escrita India, el Bhagavad Gîta (Canto del señor) brilla como faro. Hace parte de la epopeya épica del Mahábhárata y se lo considera de inspiración divina, por lo que se ha convertido en uno de los textos sagrados más influyentes del pensamiento oriental, colocándolo al nivel de algunos Upanishad, o textos védicos sagrados.

En este texto, por primera vez, se plantea que cualquier acción realizada con una correcta actitud cognitiva, conduce a la libertad. Esta modalidad de acción se denomina Recta Acción o Dharma, y al camino que se transita a través de esta vía se le denomina: Karma Yoga.

El Gîta, además de la acción Dhármica, plantea tres diversas modalidades de acción: la inacción (solamente por estar vivos, ya tenemos el compromiso de vivir la vida y no hacerlo lleva a la inacción); la acción obligada (acción realizada con identificación y apetencia de fruto) y la renuncia a la acción (cesación de todo compromiso social para retirarse en la soledad de la autoindagación, como la etapa representativa de sannyasa o renunciante).

Es decir, la acción en sí misma no es mala, buena, mejor, peor, alegre, triste, etcétera. Es el «sentido protagónico» quien otorga etiquetas a las experiencias en función del interés, hábito o creencia de la misma. Así entonces, perdemos la vida por pereza, bloqueos, temores y esfuerzo por conseguir metas específicas; experimentamos pataletas, sufrimientos, victimismos, en definitiva, por falta de aceptación de las cosas tal cual son.

Personalmente, pensar que “la acción no tiene categorías” me produce un infinito descanso porque ya puedo dejar de justificarme con la culpa, el miedo, el castigo, el control, con no experimentar por temor a equivocarme ni hacerme daño a mí o a otras personas.

Desde este punto de vista, ayudar por sentirme buena persona es tan tóxico como no hacerlo. Querer salvar a las personas sin que me lo pidan para yo sentirme mejor no es constructivo, porque finalmente es el «sentido protagónico» quien sale reforzado y, en consecuencia, la cárcel de los propios hábitos sigue subsistiendo en el tiempo.

En resumen, la acción es recta o Dhármica cuando se realiza con Atención Eficiente o respondiendo desde las habilidades innatas. Así que, si nuestro deseo es que los niños y las niñas crezcan libres y empoderados/as, dejemos ya de enseñarles a ser “buenas personas”, a portarse bien, etcétera y fomentemos la Atención Eficiente o el desarrollo de las Habilidades Innatas, como fuente de una moral natural que tiende siempre a construir.

Aquí os dejo las slokas que hablan de la acción en el gran libro Bhagavad Gîta (Traducción de Annie Besant).

Segunda estancia del Bhagavad Gîta titulada: “Verdadera Naturaleza del Espíritu”

Sloka 47

Atiende tan solo a la acción y no a las ventajas que puedas allegar de ella. No te determine la recompensa ni tampoco te aficiones a la inacción.

Sloka 48

Cumple tus acciones, ¡oh Dhanañjaya!, morando en unión con la Divinidad, renunciando a todos los apegos y por igual sereno en el éxito que en el fracaso. Este equilibrio se llama Yoga*.

* Aquí da a entender la palabra “yoga” aquella serenidad de ánimo es que la mente refleja la luz de la no-dualidad, tal como se refleja la luna en el tranquilo lago.

Tercera estancia del Bhagavad Gîta titulada: “Recto cumplimiento de la Acción”

Sloka 5

Ni puede nadie, ni aun por un instante, permanecer en realidad inactivo, porque irremediablemente le impelen a la acción las cualidades dimanantes de la naturaleza.

Hipócrita es quien sojuzga los órganos de acción y no actúa, pero tiene la mente ocupada en los objetos de sensación.

Sloka 7

Pero benemérito es quien, subyugando los sentidos por medio de la mente, ¡oh Arjuna!, y manteniendo los órganos de acción sin apego a cosa alguna, realiza el yoga por la acción.

Cumple tus rectas acciones, porque la acción es superior a la inacción; e inactivo, ni aun posible te fuera mantener el cuerpo.

Sloka 9

El mundo está ligado por la acción, menos por las que se cumplen con intento de sacrificio. Así, ¡oh hijo de Kunti!, ejecuta tus acciones con este intento, desembarazado de todo apego.

Sloka 25

Si el ignorante obra por apego a la acción, el sabio, ¡oh, Bhârata!, debe obrar sin apego a ella, anheloso del bienestar del mundo.

No perturbe el sabio la mente de los ignorantes apegados a la acción; antes bien, obrando en armonía Conmigo, haga atractiva toda acción.

Sloka 35

Más vale cumplir el propio deber (Dharma), aunque sin mérito, que el deber ajeno con toda perfección. Preferible es morir en el cumplimiento del deber propio, porque el ajeno está lleno de peligros.

A parte, para profundizar en el concepto de Dharma o “recta acción” recomiendo la lectura del libro de Sesha: “El Sendero del Dharma”. Una auténtica joya.

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