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LA ORUGA

Edad: a partir de 8 años.

Número de participantes: Cuanto mayor sea el número de participantes, mejor.

Objetivos:

  • Desarrollar la Atención Eficiente y la sincronía, pertenencia al grupo, confianza y entrega.

  • Reconocer la «concentración externa» y la «vacuidad interior».

  • Reconocer que en la «concentración externa» el protagonista desaparece de la cognición.

  • Reconocer que en la «vacuidad interior» todo contenido mental desaparece de la cognición.

Pautas y materiales:

  • El ejercicio se hará en silencio y con los ojos vendados. (Necesaria venda o antifaz).

  • Los participantes estarán de pie ocupando un espacio exterior bien amplio porque se hará en movimiento. Es preferible que haya un camino bien asfaltado, o con un suelo donde no haya peligro de tropiezos o caídas.

  • Necesarias varias personas que se encarguen del cuidado del grupo, para evitar que se choquen, etcétera. Con 3 o 4 será suficiente.
  • Habrá una persona con un tambor u otro instrumento de percusión para marcar el ritmo al inicio del ejercicio o cuando sea necesario.

Desarrollo:

El grupo entero se repartirá y formará una o dos filas situándose una persona tras otra mirando en la misma dirección. Todos los componentes de la fila extenderán su brazo derecho y cogerán el hombro derecho del compañero que tienen delante.

La primera persona de cada fila irá con los ojos abiertos y ejercerá de guía y el resto mantendrá los ojos cerrados durante todo el ejercicio.

Cuando todo el grupo esté preparado y dispuesto, la persona que lleva el tambor marcará un ritmo no muy acelerado (porque a medida que el ejercicio avance se irán acelerando por inercia) y todos los componentes del grupo deberán marcar y coincidir con el pie izquierdo el paso con el tambor.

Una vez que todo el grupo esté al unísono,los guías del inicio empezarán a caminar poco a poco y el resto hará lo mismo dejándose llevar por la inercia y simplemente atendiendo el paso, que todos los componentes caminen al mismo ritmo. Quien dinamiza el juego avisará cuando parar. Cuanto más largo sea el trayecto más opciones de que los participantes finalmente caigan en la vacuidad y en el fluir que deviene de la entrega al instante y al dejarse llevar.

Si el grupo se acelerara en exceso, se puede ordenar parar y que vayan dentro a observar si hay contenidos mentales. Pasados unos minutos, se volverá a indicar el ritmo con el tambor y se retomará la dinámica.

La dinámica durará tanto tiempo como desee quien la dirige o hasta que se perciba que los y las participantes pierden la continuidad de la atención.

Tras esto y al finalizar el trayecto estimado, quien acompaña el ejercicio puede enviar a las personas a observar el mundo interior haciendo algunas preguntas breves para testificar la aparición de la «vacuidad»:

  • ¿Hay contenidos mentales?

  • Describe lo que percibes en tu mundo interior.

  • ¿Está la mente diferente a antes del ejercicio?

  • ¿Es la atención ahora más estable?

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