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TRASTORNO POR DÉFICIT DE NATURALEZA Por Sara González Bustinduy

Si algo recuerdo de la infancia son sobre todo, los paseos que en familia hacíamos a los montes cercanos a Bilbao, los fines de semana con la tartera de comida…era un encuentro con mi ama, mi padre, mi hermana y hermano. Otra manera de relacionarnos, hacer ejercicio, andar por bosque, salir de nuestras zonas de confort y gestionar imprevistos, como la lluvia, tropezones, cansancio y una vez alcanzada la meta, disfrutar en buena compañía del bocata y la risa.

Siempre me ha tirado el monte. De jovencita, con la cuadrilla compartíamos paseos por el Pagasarri, Ganeko, Urkiola, Orduña, Dima… risas, cánticos, actividad física, camaradería, amistad, conversaciones diferentes, sentirse grupo y tener objetivos comunes

Y ahora vivo en el campo, aunque trabajo en la ciudad, estoy en y con la naturaleza. En un entorno que genera ritmos y rituales diferentes, menos acelerados, menos agobiantes…

Ahora paseo principalmente sola, en silencio, contemplando, escuchando y moviendo un poco el cuerpito, que falta me hace

Cuando Ane me planteó escribir en su blog, desde el principio me surgió la idea de hablar de la necesidad de la cercanía de la naturaleza, como espacio de aprendizajes y experiencias vivenciales imprescindible en la formación de criaturas sanas, naturales, vitales y trascendentes. Son varios paradigmas que condicionan nuestra relación con la naturaleza:

  • En 2007 la población urbana superó a la rural, a mediados de este siglo, 7 de cada 10 habitantes viviremos en ciudades, lo que quiere decir que un montón de niños y niñas, viven y vivirán en la ciudades acercarse a la naturaleza será más difícil y habrá que buscar los pulmones donde respirar

  • La era digital ha supuesto un cambio en la manera de relacionarnos, comunicarnos y experimentar, generando dependencia por tener necesidad de estar conectadas todo el tiempo, dependencia por el número de likes que nos otorgan, generando aislamiento y sedentarismo, además de crear realidades virtuales lejanas a la realidad real.

Creo que se hace imprescindible fomentar y tener clara la importancia de estar al aire libre, son muchas las razones por las que padres, madres, abuelas, abuelos y profesionales de la enseñanza debemos fomentar vivencias en espacios naturales, con nosotras o dejando solas a las criaturas, voy a relacionar algunos de los que se me ocurren:

  • Para las criaturas la naturaleza es un aula de aprendizaje, un lugar lleno de posibilidades, de descubrimientos, de asombro

  • Somos naturaleza, conocer la naturaleza, es conocernos, respetarnos y respetar

  • Escuchar el bosque, escuchar el silencio es pausar la vida es interiorizarnos, no estar en continua hiperactividad

  • Es salud, respirar, ejercitarse, actividades físicas, mejora de la motricidad

  • Es una fuente inagotable de estímulos

  • Es experimentar, explorar, generar nuevas seguridades y afrontar retos, fomentar la curiosidad

  • En grupo podemos vivenciar cooperación, ayuda mutua, colaboración, comunicación social

  • Conocer bichitos, querer animalitos, cuidarlos, ver de dónde y cómo se producen los alimentos que nos dan vida

  • El ocio en la naturaleza es gratis, no exige dinero, más allá del desplazamiento

Y justo este sábado escuchando Radio 3, un programa de la mañana mencionan un libro titulado Los últimos niños en el bosque… Louv R. 2005.

Es un libro imprescindible para entender lo que llama “trastorno por déficit de naturaleza”. La editorial Capitán Swing publica en 2018 una edición en castellano, os lo recomiendo

Sara

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