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HYPNOS Y THANATOS

Era una noche muy oscura, la luna no brillaba y las nubes impedían ver las estrellas. A nuestra pequeñina le gustaba leer de noche siempre algún cuento bajo las cobijas alumbrada con una pequeña linterna. Pasaba una y otra hoja leyendo una fantástica historia de viajes a mundos lejanos, cuando la carga de las baterías llegó a su fin y todo a su alrededor quedó completamente negro a la vista.

Por su pequeña mente pasó un extraño pensamiento: “ya que las hadas son las inteligencias de las flores, ríos y bosques, me gustaría conocer la de esta oscuridad que me rodea”.

Era un extraño deseo, pero al parecer le fue concedido.

Una pequeña parte de la profunda oscuridad que le envolvía se hizo aún más negra y una leve voz le dijo:

– Soy Nix, la noche, me gusta pasear por lugares oscuros y estando cerca escuché tu ruego -.

Nuestra pequeña no tuvo miedo, las formas de aquella hada no se reconocían claramente pero su voz era dulce y aterciopelada, infundía confianza.

¿Sabes? -comentó la pequeña- leía un libro de cuentos sobre viajes a mundos lejanos, pero la luz se apagó y no pude seguir. Pero dime, Nix…¿cuál es el lugar más lejano al que has viajado?

Nix se sorprendió por el comentario, pues cuando se presentaba a los niños no solían hacerle ese tipo de preguntas.

-Tengo dos hijos, uno de ellos se llama Thanatos y vive en un reino al que ningún mortal puede entrar. Es ese el sitio más lejano que existe.

La pequeña inmediatamente volvió a preguntarle a Nix:

– ¿Qué quieres decir con que ningún mortal puede entrar a la casa de tu hijo? – Preguntó nuevamente la pequeñita bastante contrariada porque no entendía completamente la respuesta de Nix.

Intentaré explicartelo hablándote de mi otro hijo, Hypnos:

– Mi hijo Hypnos rapta a diario la mente de los mortales, lo hace contigo, con tus padres y con todas las personas que conoces. Vuela por la tierra entera y les lleva al reino de los sueños. Sin embargo, y a diferencia de mi otro hijo, Thanatos, la muerte, no se lleva el cuerpo junto con la mente. Al reino de mi hijo Thanatos nunca se vuelve, en cambio al reino de mi hijo Hypnos, siempre es posible regresar.

-Me gustaría conocer el reino de tu hijo Thanatos. Sería grato contar a mis padres cómo es aquel lugar – comentó la pequeña con asomo de curiosidad.

Nix quedó sorprendida con esta solicitud y estuvo pensando unos instantes en cómo poder cumplir el deseo de la pequeña. Finalmente contestó:

-Llamaremos a Hypnos para que te duerma y le pediré a Thanatos que te abra las puertas de su inmenso palacio. Cuando Thanatos de acceso a su mundo abrazaré tu cuerpo con toda mi oscuridad para que él no pueda encontrarlo. De esa manera entrarás y rápidamente darás una vuelta por aquellos lugares. Thanatos, pasado un tiempo que aprovecharás, se cansará de buscar tu cuerpo y al no encontrarlo regresará a su reino y te obligará a salir de él. Así entonces, Hypnos te traerá de aquel mundo y te despertará del suyo.

La pequeña entusiasmada aprobó el plan, abrazó a Nix cálidamente mientras la oscuridad cantaba una dulce melodía que atraía a su hijo Hypnos. La pequeña no se dio cuenta de su arrobo y en un instante quedó ya profundamente dormida.

-¿Eres Hypnos?- preguntó la pequeña al joven con casco y alas que le llevaba de la mano mientras se dirigían a un lejano castillo que apenas se vislumbraba en el horizonte.

– Sí. Mi madre Nix me ha pedido que juguemos un poco con nuestro hermano. Me gusta hacerle bromas a Tánatos, pues es un poco presumido, cree que es muy poderoso, pero le daremos una lección.

Hypnos, ¿Estoy soñando? – Preguntó la pequeña observando toda gama de colores, aromas y sonidos, tal como cuando estaba despierta.

-Sí, pequeña mía, he raptado momentáneamente tu mente y puedes ver todas las cosas como cuando estás despierta. Sin embargo, ahora, en mi reino del sueño, también podrás hacer reales tus fantasías e inclusive traer los recuerdos más olvidados. En mi mundo podrás materializar también los anhelos de otras personas y la historia olvidada en la noche de los tiempos.

La chiquitina estaba sorprendida mientras observaba cosas inauditas. Personas volando, arco irises que bailaban, árboles que corrían y mil cosas que solo podían existir en la imaginación de las personas.

Llegando al palacio de Thanatos, observó una puerta que decía: “Región de los Secretos”.

Atenta se detuvo a leer la explicación de tan extraño título y advirtió que allí se guardaban los secretos de los pensamientos nunca antes pensados junto el pasado y el futuro de la humanidad. Había innumerables puertas todas ellas con extraños títulos.

Hypnos tocó en la entrada del palacio de su hermano Thanatos. Lo hizo con golpes en clave, de manera que al abrir la pesada puerta una sonrisa se dibujó en el rostro de Tánatos, pues reconoció de antemano la presencia de su hermano.

-Mi querido hermano, que grato es verte en mi humilde mundo, en mi pequeño reino lleno de almas felices. Veo que me traes una visitante. Otra más. Pero bien sabes que a parte de su mente necesito que traigas su cuerpo, pues jamás podrá volver a salir de mis dominios – le increpó Thanatos a su hermano Hypnos.

-Pues ve tú por el cuerpo de la niña porque no puedo dejarla sola – comentó Hypnos a su apurado hermano.

Muy bien, esperadme dentro de mi reino, y que no se te ocurra permitirle salir a la pequeña hasta que regrese con su cuerpo. Intentaré no demorarme.

Thanatos llegó con la velocidad del pensamiento al cuarto de la pequeña, levantó la manta que cubría su cuerpo y no vio nada. Sorprendido buscó debajo de la cama y en los recovecos de la habitación, pero nada, no aparecía el cuerpo de la pequeña, pues su madre Nix, la noche, lo envolvía de tal manera que ni la misma muerte podía encontrarla.

Thanatos estaba confuso, pues siempre que trabajaba era muy rápida su labor. Siempre se acercaba al cuerpo de quien estaba listo a viajar, tocaba su cuello y producía un último suspiro que arrebataba la vida. Así, junto con la mente que acababa de dejar su cuerpo se iban a su reino no sin antes dar las instrucciones del caso al nuevo viajero para que no se perdiera en tan extenso reino. A estas personas siempre les decía:

-No creas que tu vida termina aquí, pues sigue tu mente y con ella tus ilusiones, esperanzas y desdichas.

-Con el tiempo te acostumbrarás a las nuevas compañías y te olvidarás en parte de tantos otros recuerdos.

-Podrás compartir animadamente con todos aquellos que antes de ti entraron a mi reino.

-Trabajarás y aprenderás tal como lo hacías en la tierra, pues tus hábitos y habilidades permanecen en tu corazón, iluminando el camino de tus certezas.

-La estadía en mi mundo será como unas vacaciones en las que tomarás fuerzas, reflexionarás y aprenderás para servir a los designios del plan universal.

*Dicho lo anterior, el fallecido entra en el brillantísimo mundo del Thanatos, donde las cosas esplender por su luminosidad.

Thanatos seguía buscando el cuerpo de la pequeña y no lo encontraba. Fue entonces cuando recordó la pícara mirada de su hermano y reconoció que seguramente era una broma orquestada por él. Regresó de nuevo y encontró a la pequeña en su reino aún de la mano de su hermano Hypnos.

-Mira, es mi abuela, – reconoció la pequeña mientras apretaba felizmente la mano de Hypnos. – Allí está mi perrito, al que no veía desde hace meses. ¿Sabes? morir no es tan malo si sigues aprendiendo siempre y sigues amando a tus seres queridos.

Pero Thanatos irrumpió radicalmente y dijo:

-Lo que hay aquí es secreto No podrás contarle a nadie lo que has visto ni las cosas que has hablado con otras personas. No puedes llevar mensajes a los vivos, pues está prohibido. Solo algunos pocos pueden ser puentes entre los mundos para ver y regresar, pero los hombres mayormente aún no están preparados para ello -.

Además, algo molesto increpó a su hermano:

¡Hypnos, eres un sinvergüenza, me has jugado una broma! Bien sabes que la pequeña debe salir inmediatamente. No sé por qué razón no encontré su cuerpo. Reflexionaré para saber que ocurrió. Mientras tanto, ¡Fuera! En mi reino no puede haber vivos-.

La risa de Hypnos era indescriptible. Sus carcajadas se escuchaban en el reino de los vivos y los muertos. Miró a la pequeña y ambos salieron a la velocidad de un suspiro del reino de Tánatos.

Cuando la pequeña despertó apenas amanecía, al abrir los ojos notó como Nix le miraba con una sonrisa complaciente.

Ya has cumplido tu deseo, ahora vive, duerme a diario de la mano de mi hijo Hypnos y un día, sin temor, toma la mano de mi otro hijo, Thanatos, quien te llevará a los lejanos mundos que solo se abrirán de salida cuando tengas un nuevo cuerpo. Ahora descansa, pues ya sabes que dormir es tan dulce como morir.

Foto:  https://www.pexels.com/@luizclas-170497

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