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SUSURRANDO UN HAIKU

Dentro de los géneros literarios que estudié en la escuela, diría que la poesía fue la menos trabajada.

A día de hoy no sé cuánto le dedican al conocimiento de la poesía, su lenguaje, estructura etcétera pero por la naturaleza que ésta tiene sería un desperdicio no estudiarla y practicarla a profundidad.

La poesía es sugerente, a veces indefinida, imprecisa. Los silencios hablan, las rimas dotan de ritmo y la variedad de figuras lingüísticas y de simbología usada,  hacen que sea un género rico y cercano al mundo de la sensibilidad y de la percepción intuitiva. Los poemas no se deben reflexionar. Hay que leerlos sin filtros, dejando que su exquisitez impregne la cognición más allá de todo entendimiento intelectual.

En el mundo de la poesía, hay un estilo de origen japonés cuya esencia es realmente sobrecogedora por su sencillez y belleza; este es el Haiku.

El Haiku tiene una estructura específica que consiste en 17 sílabas escritas en 3 versos sin rima de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente.

Los haikus tradicionales incluyen un kigo, es decir, palabra o expresión que hace referencia a la época del año en la que se escribe éste y generalmente hacen referencia a la naturaleza o la vida cotidiana. Los haikus expresan la percepción de quien posee la habilidad de la contemplación.

Aquí algunos ejemplos:

Noche sin luna.
La tempestad estruja
los viejos cedros. (
Matsuo Basho,1644-1694)

Pasó el ayer,
pasó también el hoy;
se va la primavera. 
(Yosa Buson, 1716-1784)

Recuperados de: https://www.tallerdeescritores.com/ejemplos-de-haiku

 

Hecha esta breve introducción del Haiku, quiero hablar de Mirta Colángelo.

Fue una maestra argentina, narradora y especialista en literatura infantil, quien fomentó la lectura a través de diversos talleres y a la que denominaron como la “impulsora de los susurradores”.

Hace años trabajé en una escuela donde nos visitaron unas chicas con una propuesta del estilo de Mirta. Esta propuesta daba a conocer y practicar este género literario de una forma muy original y se llamaba “Xuxurlatzaileak” (“Susurradores”).

Estas chicas expusieron de manera muy atractiva su taller; consistía en crear y decorar cada cual un “susurrador” de cartón, madera, etcétera y  susurrar poesía a través de éste.

El alumnado se quedó encantado con esta actividad y a las acompañantes nos pareció una propuesta realmente interesante para introducir de forma bella y lúdica el tan olvidado género poético.

Como ejemplo de cómo elaborar susurradores y un taller sobre esto, os comparto este link:

http://escuela117saltoaprender.blogspot.com/2014/05/que-son-los-susurradores.html

 

Qué mejor gestión de una fuerte sensibilidad, que acostumbrarse a expresar y recibir la belleza interior con el juego del símbolo, la poesía y un susurro…

Miro dentro mío

no encuentro final

¿dónde me encuentro? (Sesha, 2020)

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