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¿RECUERDAS EL ABECEDARIO? Por Jesús Escolá

Todo juego de atención eficiente tiene como fin el ingreso a la «concentración» y de allí a su simetría interior: la «vacuidad». También el juego de atención eficiente detecta las diferencias de estabilidad y equilibrio de la mente antes y después del ejercicio.

La «vacuidad» acontece en el mundo interior y surge cuando la atención es eficiente. Su característica más significativa es la carencia de contenidos mentales, ya sean estos de naturaleza racional (pensamientos) o de naturaleza emocional (sentimientos).

A medida que la experiencia de la «vacuidad» interior se afianza, los sentidos físicos (vista, oído, gusto, etcétera) se apagan lentamente hasta finalmente desconectarse. La «vacuidad» requiere de similar gasto nervioso al proceso de la «concentración», razón por la cual posee una identidad con ella. Gracias a esta condición es muy fácil pasar de la «concentración» a la «vacuidad» y viceversa.

La «vacuidad» es una actividad cognitiva que induce la ausencia de todo contenido mental, lo que lleva a reconocer una realidad interior carente de forma, sin color específico, profundamente homogénea y sin límites ni fronteras.

Antes y después de iniciar la práctica debemos plantear que el grupo observe cómo funciona su mente, que noten la actividad que opera en ella. La más mínima insinuación de colores, formas, diferencias, etcétera, que aparezcan a la luz de la conciencia y sobre la pantalla mental, indicará que aún no se afianza la «vacuidad».

Debemos llevar a los participantes a «concentrarse» en el juego propuesto. El monitor debe dar suficiente tiempo de juego para que la mayoría del grupo se sumerja en él. A criterio del monitor se debe detener la práctica en el momento adecuado. Inmediatamente debe llevar al grupo a que la percepción se vuelque exclusivamente al interior, preguntando a los estudiantes si en ese instante aparecen pensamientos o contenidos mentales.

Ya situando al estudiante en la «vacuidad», es conveniente mostrar sus diversas características. El ejercicio bien hecho permitirá advertir en la mayoría de los estudiantes la unidad de criterio que ofrece la experiencia interior de la «vacuidad».

¿RECUERDAS EL ABECEDARIO?

Objetivo: Práctica de atención continua y acceso a la memoria cuando sea necesario.

Materiales: 2 colaboradores y 2 micrófonos.

Pautas:

– Ojos cerrados o vendados.

– Los participantes estarán constantemente atentos a la letra por la que empiezan las palabras que
se escuchan, para poder seguir adecuadamente la secuencia del Abecedario y dar su respuesta, con
la letra correspondiente, cuando un colaborador lo indique al tocarle en el hombro.

Desarrollo: El juego consiste en seguir la secuencia del abecedario, diciendo cuando toque, una palabra cualquiera que empiece con la letra que corresponda.

Ejemplo:
Almendra. Besugo. Camarero. Dedal. Espada. Fuego., etcétera, hasta la “Z”, momento en
que el dinamizador decide si se hace otra secuencia iniciando, de nuevo, con la “A” o si el
grupo debe cerrar los ojos e ir adentro para percibir la probable “ausencia de contenidos
mentales”.
***En el caso de letras que son inicio de muy pocas palabras, la “W”, la “X” y la “Y”, se aceptará que
se diga una palabra que contenga dicha letra, no que la inicie.

El dinamizador o dinamizadora no dirá cuál es la letra que corresponde, será cada participante quien debe recordar la secuencia.
Se iniciará, naturalmente, por la letra “a”. El proceso es doble, pues primero el o la participante debe estar atento/a a la última palabra dicha para saber qué letra toca y, después, deberá ir a la memoria para buscar una palabra que empiece por dicha letra.

Dado que ésto será lo que el presente solicite en dicho momento, la acción de ir a la memoria no debe entorpecer el estado de atención eficiente que se irá generando.

Aleatoriamente, quien dinamiza puede hacer pausas de 10-15 minutos llevando a las personas participantes a observar su mundo interior y/o la vacuidad si la hubiere haciendo preguntas como: 

  • ¿Hay contenidos mentales?

  • Describe lo que percibes en tu mundo interior.

  • ¿Está la mente diferente a antes del ejercicio?

  • ¿Es la atención ahora más estable?

Pasado este tiempo, podrán volver al inicio del ejercicio y repetirlo varias veces.

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