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En el curso de Educación y Meditación a través de la Atención Eficiente y las Habilidades Innatas, he sugerido al alumnado que elaboren un cuento para trabajar la Atención Eficiente así como para encontrar hábitos y habilidades.

Con permiso de algunos y algunas alumnxs, compartiré aquí sus cuentos. En esta ocasión, os presento este de Fernando Rodicio, quien no solo es participante del curso, sino también amigo y compañero de internados y viaje interior con Sesha. Allá va…

LA CASA DE LOS TRES ESPEJOS por Fernando Rodicio

Cuenta una leyenda muy antigua que en una lejana comarca, cuyo nombre no se recuerda, se hablaba de la existencia de un bosque inmenso. Era muy frondoso, con una vegetación extensamente variada y su mezcla de colores era de una belleza indescriptible. En dicho bosque, en un lugar recóndito, se encontraba una casa muy pequeña, de aspecto desagradable a primera vista, pues el paso del tiempo había hecho mella en su aspecto externo. Parecía que se iba a venir abajo de un momento a otro. Esa casa era un misterio ya que menciona la leyenda que quien se adentraba en el bosque y encontraba la casa no volvía a salir del lugar, desaparecía por arte de magia. Por eso muy poca gente se atrevía a entrar, ni siquiera acercarse al lugar. Los miedos pesaban más que el atrevimiento a saltar hacia lo desconocido.

Se dice que un día, una pareja de ancianos, Pepe y Lola, se encontraron con este bosque de manera fortuita y decidieron explorarlo. Pepe y Lola no sabían nada del gran misterio que rodeaba a este bosque. Simplemente se dejaron llevan por la enorme belleza de dicho paraje. Era tal la belleza del entorno que estaban descubriendo por primera vez los ancianos, que hasta perdieron la noción del tiempo, se les hizo de noche y apenas podían ver con nitidez lo que tenían a escasos metros de distancia. De repente, cuando ya se iban a dar por vencidos por no encontrar una salida, se encontraron con la casa misteriosa.

Decidieron entrar en ella puesto que no había opción alguna de salir de aquel bosque infinito. Estaban perdidos y desorientados.

Cuando entraron en la casa no dieron crédito a lo que vieron. La estancia estaba totalmente iluminada por una brillante luz natural. Es como si el sol habitara en aquella casa. Ellos se preguntaban cual era la causa de aquella luz cuando fuera era la noche cerrada sin embargo, no lograron dar con la respuesta al acertijo.

La casa sólo tenía un salón en el que se encontraban tres espejos muy grandes. Era todo muy extraño, el salón era inmenso ¿Cómo era posible que una casa tan pequeña en su aspecto externo pudiera albergar tan inmenso salón?

Estaba todo impoluto, no había una mota de polvo, todo era perfecto. El aspecto externo del lugar no definía en absoluto lo que uno se iba a encontrar dentro. Los espejos estaban colgados en la misma pared y estaban dispuestos de forma que uno estaba al lado de otro, casi pegados. Estaban separados por escasos milímetros.

Pepe y Lola se pusieron enfrente de un espejo. Pepe decidió ponerse en el de la izquierda y Lola en el de la derecha. Dejaron el espejo central libre. Pepe comenzó a ver lo que aparecía en el espejo elegido. Las imágenes aparecían muy difuminadas, apenas se podían distinguir. Las imágenes eran de tonos grisáceos muy apagados e iban apareciendo con una lentitud insoportable.

Era tal la lentitud que Pepe empezó a sentir una enorme pesadez en su cuerpo. Dicha pesadez se tornaba insoportable. Comenzó a sentir tristeza, nostalgia, rabia, culpa y un profundo malestar al no poder revivir momentos del pasado. Todas esas sensaciones se hacían cada vez más dolorosas conforme Pepe observaba el espejo. Las imágenes cesaron y Pepe se dio cuenta de que también aquella amargura sentida desapareció.

Por otro lado, Lola también vio imágenes en el espejo que había elegido. Las imágenes eran de tonos muy coloridos y brillantes. Aparecían y desaparecían a una velocidad endiablada. Había sentimientos de ansiedad, esperanza, congoja y rabia al intentar que las imágenes permanecieran en el tiempo, que no se sucedieran a esa velocidad, que se ralentizaran más y más. Era tan agradable lo que observaba que no quería que se acabara tan rápido, deseaba que se sostuvieran en los momentos futuros. Esto le generaba una sensación de desazón por intentar alcanzar lo inalcanzable. Las imágenes finalizaron y Lola dejó de sentir todo aquello.

Pepe y Lola se miraron y se cogieron de la mano. Decidieron ponerse enfrente del espejo central. Pepe y Lola desaparecieron de la estancia a la vez que el espejo comenzó a emitir imágenes. El espejo les llevó de nuevo al instante en el que decidieron entrar en el bosque. Ellos dejaron de existir, tan sólo había la experiencia desarrollándose por sí misma. Cada detalle, cada emoción, cada sentimiento, cada pensamiento aparecía y desaparecía cuando correspondía. No había ni nostalgia, ni esperanza, tan solo vida abriéndose paso. Pepe y Lola regresaron a la estancia de los espejos. Se miraron a los ojos, no hubo palabras, se abrazaron, se cogieron de la mano, y por fin, saltaron hacia uno de los espejos….

¿Cuáles son las cualidades de los espejos?

¿En cuál había hábitos?

¿En cuál habilidades?

¿Dónde se encontraba la atención mientras escuchabas el cuento?

¿Con qué espejo te sientes identificado en este momento de tu vida?

¿Por qué Pepe y Lola desaparecieron cuando se pusieron enfrente del espejo central?

*Imagen cabecera: https://www.pexels.com/es-es/@mariana-blue-479897

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Precioso cuento y efectivamente, vivimos cargados de pasado y futuro y el presente se nos esfuma. Vivir en presente es vivir al 100%.

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